Pases Magicos de Carlos Castaneda

La Tensegridad es un arte: el arte de adaptarse a la propia energía, y a la energía de los demás, de manera tal que contribuya a la integridad de la comunidad que somos.
Carlos Castaneda

Los primeros grupos de práctica de Tensegridad comenzaron hace más de veinte años cuando los estudiantes de don Juan les propusieron a los participantes de las primeras clases de Tensegridad que se reunieran a practicar los pases mágicos aprendidos. Practicar los pases mágicos en grupo, escribió más tarde Carlos Castaneda, se convirtió para los practicantes en el medio de creación de “un consenso kinestético muy necesario.” “Tal consenso es necesario, dijo él, “porque refuerza el intento de libertad de los videntes, sin intelectualización.”

¿Qué es la Tensegridad?

La Tensegridad es la versión moderna de ciertos movimientos llamados “pases mágicos” desarrollados por chamanes indios que vivieron en México en tiempos previos a la conquista española.
Tiempos previos a la conquista española es el término que usaba don Juan Matus, un indio chamán mexicano que dio entrada a Carlos Castaneda, Carol Tiggs, Florinda Donner-Grau y Taisha Abelar al mundo cognitivo de los chamanes que vivieron en México, según don Juan, hace entre 7,000 y 10,000 años.
Don Juan explicó a sus cuatro discípulos que aquellos chamanes, descubrieron a través de prácticas insondables, que los seres humanos son capaces de percibir energía directamente tal como fluye en el universo. En otras palabras, de acuerdo con don Juan, aquellos chamanes aseguraban que cualquiera de nosotros puede interrumpir, por un momento, nuestro sistema de interpretación que convierte el flujo de energía en datos sensoriales propios de la clase de organismos que somos. Aquellos chamanes afirmaban que transformar el flujo de energía en datos sensoriales crea un sistema de interpretación que convierte la energía que fluye en el universo en el mundo cotidiano que conocemos.
Don Juan continuó aclarando a sus discípulos que una vez que aquellos antiguos chamanes hubieron establecido la validez de la percepción directa de energía, a la que llamaron ver, procedieron a refinarla aplicándosela a sí mismos. Esto es, se percibían los unos a los otros, a voluntad, como un conglomerado de campos energéticos. Al percibirse de esta manera, los seres humanos se asemejan a unas gigantescas esferas luminosas del tamaño de los brazos extendidos, a los lados y hacia arriba.
Cuando se percibe a los seres humanos como un conglomerado de campos energéticos, se puede también distinguir un punto de intensa luminosidad localizado a la altura de los omóplatos, mas o menos a un metro de distancia detrás de éstos. Los videntes del México antiguo que descubrieron este punto luminoso lo llamaron el punto de encaje, debido a que concluyeron que es ahí donde se efectúa la percepción. Ayudados por su capacidad de ver, se dieron cuenta de que en este punto luminoso, ubicado en el mismo sitio para todos los seres humanos, convergen cantidades astronómicas de filamentos luminosos que son los campos energéticos que constituyen el universo en general. Al converger en este punto, se convierten en datos sensoriales que pueden ser utilizados por los seres humanos en cuanto organismos. Utilizar energía convertida en datos sensoriales era considerado por aquellos chamanes como un acto mágico: la energía es transformada por el punto de encaje en un mundo verdadero e inclusivo en el que los seres humanos, en su calidad de organismos, pueden vivir y morir. Aquellos chamanes atribuían el acto de transformar el flujo de energía pura en el mundo que percibimos, a un sistema de interpretación. Su avasalladora conclusión – avasalladora para ellos, por supuesto, y quizá para todos aquellos que tengan la energía suficiente como para prestar atención- fue que el punto de encaje no es únicamente el lugar donde se efectúa la percepción, al convertir el flujo de energía pura en datos sensoriales, sino que también es el lugar donde se realiza la interpretación de dichos datos.
Su siguiente y avasalladora observación fue que el punto de encaje se desplaza de su posición habitual, de una manera muy natural, durante el sueño. Descubrieron que cuanto mayor es este desplazamiento, más extraños son los sueños que lo acompañan. Aquellos chamanes pasaron de estas observaciones realizadas como videntes, a la acción pragmática de desplazar voluntariamente el punto de encaje. El arte de ensoñar es el nombre que le dieron al resultado de estas prácticas.
Definieron el arte de ensoñar como la utilización pragmática de los sueños ordinarios para crear una entrada a otros mundos, por medio del desplazamiento voluntario del punto de encaje y el acto de mantenerlo fijo en la nueva posición, también a través de un acto voluntario. Las observaciones de aquellos chamanes, al practicar el arte de ensoñar, eran una mezcla de raciocinios y de ver energía directamente tal como fluye en el universo. Se dieron cuenta de que en su posición habitual, el punto de encaje es el lugar donde converge una minúscula porción de los campos energéticos que forman el universo; pero si el punto de encaje cambia de posición dentro de la esfera luminosa, otra porción mínima de campos energéticos converge en él. El resultado es una nueva afluencia de datos sensoriales: campos de energía diferentes de los habituales son convertidos en datos sensoriales, y estos diferentes campos energéticos son interpretados como un mundo distinto.
El arte de ensoñar se convirtió en la práctica más absorbente de aquellos chamanes. En el curso de esta práctica, experimentaron estados de destreza, valor y bienestar físico sin igual. Al tratar de trasladar estos estados a sus horas de vigilia, descubrieron que podían repetirlos si ejecutaban ciertos movimientos corporales. Sus esfuerzos culminaron con el descubrimiento y desarrollo de un gran número de movimientos a los que llamaron pases mágicos.
Los pases mágicos de aquellos brujos del México antiguo se convirtieron en su posesión más preciada. Los rodearon de rituales y de misterio, y los transmitían únicamente a sus iniciados, envueltos en el más absoluto secreto. Ésta fue la manera en que don Juan Matus se los transmitió a sus cuatro discípulos, quienes, al ser los últimos eslabones de su linaje, llegaron a la unánime conclusión de que su interés era hacer el mundo de don Juan accesible a quienes quisieran conocerlo. Por lo tanto, decidieron rescatar los pases mágicos de su estado secreto y ritual. Crearon así la Tensegridad, término que pertenece a la arquitectura, y que significa “la propiedad de armazones que emplean miembros de tensión continua y miembros de compresión discontinua, de tal manera que cada miembro opera con máxima eficiencia y economía.”
Este es un vocablo sumamente apropiado, ya que es una mezcla de dos términos: tensión e integridad, los cuales denotan las dos fuerzas impulsoras de los pases mágicos.

*Extracto de la primera edición del diario Lectores del Infinito, Número 1, Volumen 1, 1996. Published by Cleargreen, Incorporated, (c) Copyright 1996-2003, Laugan Productions,  Incorporated. All rights reserved.

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Según don Juan, el mundo de la vida cotidiana es tan rico y misterioso como el que más. Lo único que necesitamos para captar las maravillas de este mundo de la vida cotidiana es tener el suficiente desapego. Pero más que desapego, lo que necesitamos es tener el afecto y el abandono suficientes.

La Rueda del Tiempo

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¿Es necesario practicar en grupos para recibir todos los beneficios de los pases mágicos?
No, no lo es. Tal como escribe Carlos Castaneda en el libro Pases Mágicos:
“Practicar la Tensegridad en grupos resulta beneficioso en muchos aspectos, pero, en otros, puede ser perjudicial. El aspecto beneficioso es que permite la creación de un consenso de movimiento y la oportunidad de aprender por análisis y comparación. Es perjudicial porque fomenta la dependencia y la aparición de comandos sintácticos y sometimientos relacionados con las jerarquías.”(p. 38)
A continuación se explica en detalle el concepto de comandos sintácticos junto con algunas de las ventajas de practicar en grupos numerosos. Corresponde a cada individuo la elección de la mejor manera de realizar la práctica.
“La Tensegridad debería ser practicada en la forma que resulte más fácil y cómoda para los practicantes: en grupos, en forma individual, o en ambas formas.” (p. 39)
Hemos encontrado que practicar solos nos permite realizar los pases mágicos que mejor se adecuan a cada uno de nosotros individualmente en un momento determinado, mientras que trabajar en grupos nos ayuda a equilibrar nuestra práctica, al ejecutar pases mágicos que de otro modo no practicaríamos por nuestra cuenta, o al ayudarnos a ajustar nuestra velocidad a fin de adaptarnos al grupo.
Estos ajustes y adaptaciones pueden producir un movimiento del punto de encaje. Pueden permitir que formemos un nuevo vínculo con el intento: el intento de percibir y actuar de una manera nueva, con afecto y agradecimiento hacia nuestros semejantes.

  • ¿Cuántas repeticiones de cada pase mágico debería practicar? Algunas de las descripciones en Pases Mágicos parecerían dar indicios sobre el número de repeticiones, mientras que otras no dicen nada al respecto.
    Para los practicantes que recién comienzan, hemos encontrado que una pauta útil es la de repetir cada pase entre cinco y diez veces. Ciertos pases mágicos que son largos o que requieren de respiraciones profundas pueden ser ejecutados una menor cantidad de veces, mientras que los más simples pueden prestarse a un mayor número de repeticiones. Preguntas 

  • He experimentado fatiga, ansiedad, o incomodidad física debido a la práctica frecuente de ciertos pases mágicos o series.
    Nos han enseñado que una de las claves de la redistribución energética que produce la práctica de los pases mágicos consiste en saber cuando comenzar y cuando terminar tal práctica. Por lo tanto, en el caso de que haya pases mágicos que aparentemente estén causando algún problema, la recomendación es que se los practique en forma moderada, o que se suspenda la práctica de esos pases hasta que el problema haya desaparecido.
    Carlos Castaneda escribe en La Rueda del Tiempo:
    “Si un guerrero ha de lograr algo, tal logro debe llegar en forma suave, con mucho esfuerzo pero sin apremios ni obsesiones.” (p. 132) Preguntas 

  • ¿Hay pases mágicos que incrementan la auto disciplina? Yo me tengo que obligar a hacer los pases mágicos, y a veces no lo logro. Socorro.
    Actualmente nuestro entrenamiento y nuestro esfuerzo incluye dejar que el cuerpo nos guíe en la ejecución de los pases mágicos; nuestra meta es aprender a escuchar al cuerpo, y seguir su impulso, moviéndonos cuando quiere moverse, deteniéndonos cuando el cuerpo quiere hacerlo.
    También, a algunos nos motiva practicar con un grupo, y entonces lo hacemos.
    Todos los pases mágicos ayudan a incrementar la auto disciplina. Puede ser beneficioso, tanto para practicantes que tienen dificultad en comenzar la práctica como para aquellos que encuentran difícil saber cuando parar, revisar lo que los chamanes quieren decir por “disciplina”. Don Juan describe esto a Carlos Castaneda en El Lado Activo del Infinito:
    “…por disciplina, no quiero decir arduas rutinas. No quiero decir que hay que despertarse cada mañana a las cinco y media y echarse agua fría hasta quedar morado. Los brujos entienden por disciplina la capacidad de enfrentar con serenidad aquellas circunstancias que no están incluidas en nuestras expectativas. Para ellos la disciplina es un arte: el arte de enfrentarse con el infinito sin titubear, no porque sean fuertes y rudos, sino porque están llenos de una capacidad de sentir asombro.” (p.284) Preguntas 

  • ¿Qué quieren decir por “practicar con afecto y abandono”?
    Significa abordar los pases mágicos con la capacidad de sentir asombro – disfrutar de la práctica en vez de practicar como un inversor, tratando de ver cual será la retribución. Preguntas 

  • ¿Esta bien practicar los pases mágicos al aire libre? Algunos pases parecen ideales para esto, especialmente el Gesto del Intento Mágico del Guerrero – la forma del afecto por la tierra.
    “La ejecución de los pases mágicos, tal como se los presenta en la Tensegridad no requiere necesariamente un espacio particular o un tiempo especialmente estipulado. Sin embargo, los movimientos deberían realizarse lejos de las corrientes de aire fuertes. Don Juan les temía a las corrientes de aire sobre el cuerpo transpirado.” (Pases Mágicos p. 37) Preguntas 

  • ¿Deberíamos emplear determinados pases mágicos en ciertos momentos del día o durante ciertas épocas del año?
    Cuando les planteamos preguntas similares a los cuatro discípulos de don Juan, nos contestaron que lo mejor era investigar por nosotros mismos, esto nos ayudaría a “desarrollar al vidente interno.”
    Don Juan les dijo a sus discípulos que los pases mágicos pueden conducir al practicante hacia una “culminación sin precedentes,” donde se aclaran por sí solas las preguntas sobre cuando y como practicar, y el practicante podrá realizar los pases mágicos “con precisión y rapidez, mientras camina, come, descansa o hace cualquier otra cosa, porque tendrá la energía suficiente para ello.” (Pases Mágicos p. 37) Preguntas 

  • Recapitulación: ¿Debo seguir estrictamente la lista cuando recapitulo? Recientemente he tenido recuerdos espontáneos de otros eventos, fuera del orden cronológico de la lista y quisiera saber como manejar esos eventos.
    Taisha Abelar nos dijo que en tales circunstancias, podíamos poner un “señalador” en nuestra lista cronológica y recapitular el recuerdo espontáneo. Luego podíamos volver a nuestra lista. Lo importante, dijo, es seguir adelante y no dejar que las preguntas sobre el procedimiento detengan nuestra recapitulación. Preguntas 

  • ¿Porqué se quedaron aquí las discípulas femeninas de don Juan? ¿Van a aparecer en los seminarios?
    Las tres discípulas femeninas de don Juan Matus están aquí para supervisar el esfuerzo que realizan los instructores de Tensegridad por hacer realidad uno de los sueños más preciados de Carlos Castaneda: el sueño de un cuerpo unificado de practicantes individuales de pases mágicos, que reanudan su interrumpido viaje de la conciencia.
    Por el momento no van a aparecer en forma personal en los seminarios porque quieren que este sueño emprenda su vuelo. Para Carlos Castaneda y para ellas, es un sueño en el cual hay un grupo de practicantes enfocado no en una persona ni en un grupo de personas, sino en el propósito abstracto de la libertad de percepción.
    Preguntas 

  • Pregunta sobre la partida de Carlos Castaneda

    Don Juan Matus introdujo a su discípulo, Carlos Castaneda, en el mundo cognitivo de los chamanes que vivieron en el antiguo México. Carlos Castaneda escribió extensamente acerca de su aprendizaje con don Juan, durante el cual don Juan lo instruyó en el camino del guerrero. Para don Juan, el guerrero era un ser que vivía su existencia explorando hasta el límite las infinitas posibilidades de la conciencia humana, que por lo general permanecen sin explorar; un ser que se embarca, cuando llega el momento, en un viaje definitivo de la conciencia, “cruzando a la libertad total”.

    Don Juan describía esta opción a su estudiante en los siguientes términos: “… los guerreros pueden mantener su conciencia, que normalmente es abandonada en el momento de morir. Cuando llega el momento de cruzar, el cuerpo entero se enciende con el conocimiento. Cada célula llega a ser consciente de sí misma, y también de la totalidad del cuerpo.”

    Carlos Castaneda, de esta manera, dejó este mundo de la misma forma que lo hizo su maestro, don Juan Matus: con la totalidad de su conciencia. Al abandonar el mundo como un guerrero solitario, en conciencia total, Carlos Castaneda deja tras de sí un rico legado de conocimiento al alcance de los que deseen aventurarse en las infinitas capas de conciencia que están disponibles para los seres humanos.

    Y, según don Juan, el viaje comienza aquí, en el mundo que habitamos, un mundo

    …tan misterioso y rico en toda su extensión. Todo lo que necesitamos para arrancar las maravillas del mundo cotidiano es suficiente desapego. Pero más que desapego, lo que necesitamos es suficiente afecto y abandono.
    “Un guerrero debe amar su mundo,” señaló don Juan, “para que este mundo, que parece un lugar tan común, se abra y nos muestre sus prodigios.”

    Citas: Carlos Castaneda, La Rueda del Tiempo (1998)

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