LA TV Y LOS (DES)INFORMATIVOS DEL TIEMPO

Aunque sea de sobra conocido, no por ello, el engaño o manipulación intencionada a la que nos tienen abonados los medios de (in)comunicación deja de sorprendernos. En esta ocasión por lo burdo, zafio y evidente de una práctica descarada.

Los espacios (des)informativos del tiempo (metereológico), especialmente los de la televisión pública son un compendio doctrinal en beneficio de las tesis del “cambio climático”. Tan empeñados se muestran en que este “debe” de ser el verano más caluroso de la historia que, con independencia de cuales sean los datos –reales de conjunto-  sobre temperaturas en la Península, incansablemente repiten e inciden en los mismos aspectos, ideas y conceptos :

–         En junio comenzaron advirtiendo que conforme a las previsiones recibidas (¿?) este verano iba a ser el “el más caluroso de los últimos años”, con temperaturas medias que superarían en dos o tres grados las “habituales en esta época del año” (¿pero cuales son la temperaturas habituales y en que años? ¡ud. sabrá!)

–         En cada (des)informativo el presentador insiste hasta la saciedad que las temperaturas registradas son “muy superiores” a las “normales para esta época del año”. Dato vago e impreciso que, en principio, no significa absolutamente nada, puesto que se trata de una generalización indemostrable, entre otras cosas, porque no ha concluido el verano y no se han podido establecer medias comparativas con otros años, sean estas locales y menos aún regionales.

–         Centran su atención en registros aparentemente altos -aunque estos resulten ser unos  pocos dentro del panorama nacional- y en absoluto excepcionales, sino del todo normales  “para esta época del año”. Si alguien desea contrastar esta afirmación solo tiene que echar un vistazo a las hemerotecas locales y ver cuales han sido las temperaturas medias “reales” en años pasados en un punto cualquiera de la geografía española. Con seguridad nos sorprenderemos comprobando como en muchas ocasiones los registros precedentes son superiores a los actuales.

–         Los telediarios también aportan lo suyo mostrando termómetros callejeros expuestos directamente al sol, e incluso dentro de cajas negras donde se alcanzan temperaturas astronómicas de 45º y más grados. Es sabido que las temperaturas deben tomarse a la sombra: “temperatura ambiente”,  puesto que al sol resultarían del todo aleatorias dependiendo de la orientación y del calor que absorbiese la superficie en que situemos el termómetro.

–         Las temperaturas considerablemente bajas que se están registrando en todo el norte de España –por el contrario- no son noticia, porque ya es sabido que en estas zonas el calor no aprieta tanto como en el sur.

–         Una y otra vez se destacan pequeñas y aparentes rarezas térmicas y metereológicas, “la noche más cálida, el lugar más seco, la temperatura más alta”… o el gato más pardo, manteniendo el mismo mensaje subliminal de fondo “algo raro está pasando”… ¿pudiera ser el cambio climático? Por el contrario se ningunean e ignoran fenómenos cada vez más evidentes y de una gran trascendencia, como las estelas químicas de los aviones que llegan a ocultar el cielo y se interpretan como “nubes altas”, “casualmente” presentes inmediatamente antes del paso de una borrasca o de un frente de lluvias -muy escasas por cierto este verano-.

–         Por lo que debemos traer a colación otra nefasta consecuencia de los comentarios –gratuitos- que se vierten en televisión y que generan muy negativas “interpretaciones” en la audiencia, materializando un poso desinformador unido para siempre a nuestra manera de entender el tiempo climático, confundiendo “lluvia-borrasca, con mal tiempo y anticiclón-cielo despejado, con buen tiempo”, de tal modo que “un buen verano climatológico es aquel que no registra lluvias o muy pocas”. Esto sí es una anomalía lamentable.

Para muestra baste un botón, no es necesario extenderse innecesariamente. Pero si alguien quiere profundizar un poco más, relea los periódicos o la información contenida en Internet a lo largo de varios años y para una misma fecha y aleatoriamente elija un pueblo, una ciudad de cualquier parte de nuestra geografía. Tome luego, día por día la temperatura máxima y la mínima y establezca la temperatura media para ese día, es decir sume las dos temperaturas y divídalas por dos. Puede hacer lo mismo con varios días o con varios meses, pero entonces es aconsejable, sumar por un lado las máximas y por otro las mínimas de cada día, dividiendo después cada resultado por el número de días que se haya querido cotejar, el resultado de cada grupo se llamará temperatura medía máxima, si se han sumado las temperaturas más altas y temperatura media mínima, si por el contrario han sido las más bajas. El resultado final de ambas medias (máximas y mínimas), se divide entre dos y se obtiene la temperatura media del periodo que se haya comprobado. Es sencillo y no demasiado trabajoso, pero tal vez nos consideran demasiado tontos o indolentes como para no ver lo evidente.

Octavio Antonio

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