Sun Gazing

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¿Es inofensivo mirar directamente al Sol? Los seguidores del yoga solar afirman que carece de efectos secundarios adversos y que aporta beneficios incalculables, incluida la iluminación espiritual. ¿Qué hay de verdad en tales afirmaciones? ¿Se trata de una práctica segura?

Los ojos se benefician con la exposición a la luz solar, mientras que demasiada oscuridad los daña. Se ha comprobado que mirar directamente al Sol es sumamente benéfico para la vista débil”, afirmaba Herbert M. Shelton en su libro El sistema higienista (volumen III, Ayunar y tomar el Sol), publicado en 1934. En aquellos tiempos, muchos higienistas y naturistas como él defendían a ultranza que la exposición a los rayos solares cura numerosas enfermedades. En lo relativo a mirar directamente al astro, Shelton no sugería nada nuevo, ya que “los orígenes de esta práctica se remontan a la Antigüedad. En la actualidad se ha recobrado gracias a la difusión efectuada por los especialistas indios Umasankar, Jowell Gopinath y Hira Ratan Manek, así como por el ucraniano Nikolái Nikoláyevich Dolgorukiy, que ostenta el récord de haber estado mirando al Sol durante más de trece horas seguidas. Mientras Umasankar y Gopinath divulgan su enseñanza fundamentalmente en la India, Dolgorukiy lo hace en Ucrania y Hira Ratan Manek por todo el mundo desde el año 2000.

MIRAR AL SOL: ¿Una práctica milenaria?

Según los maestros Hira Ratan Manek y Umasankar, la práctica de mirar al Sol aparece recogida en diversas fuentes antiguas. Destacan las escrituras del primitivo hinduismo y del jainismo. En ellas se señala que esta técnica era realizada por los primeros practicantes de yoga, quienes creían en sus efectos curativos y espirituales. Esta tradición fue recogida también por algunas corrientes taoístas y ciertas escuelas chinas de tai chi, bakua, hsing, chi kung y de otras artes marciales que contemplan la técnica de mirar al Sol para obtener mayor salud física y emocional. Sin embargo, si en el pasado hubo un conocimiento profundo sobre ella, hoy se ha perdido. Algo similar sucede con la moderna secta islámica Ahmadiyah. Sus miembros tienen la costumbre de mirar al Sol al mediodía y aseguran que dicha práctica procede del santo Ahmad al-Badawi (siglo VIII). Por su parte, los nativos norteamericanos, sobre todo los del Sudeste y los de las montañas Rocosas, realizaban dicha práctica por la mañana durante media hora y siempre con un sentido profundo de gratitud al Sol por los dones que les ofrecía. Los antiguos sacerdotes incas, mayas y aztecas, tradicionalmente adoradores de este astro, miraban también al Sol, pero no parece que la costumbre fuera compartida por el pueblo.

CÓMO SE PRACTICA EL YOGA SOLAR: Paso a paso

Para practicar el yoga solar es preciso tener en cuenta una serie de pasos y seguirlos cuidadosamente. Solo así puede garantizarse su eficacia y, sobre todo, su inocuidad:
– Es fundamental seguir todo el proceso sin prisas.
– Es imprescindible mirar al astro a una hora segura, no cuando está en su punto más alto.
– El primer día mire al Sol solo durante 10 segundos. Al siguiente contemple al astro durante 20 segundos.
– Cuando hayan transcurrido tres meses habrá cubierto la primera fase: podrá mirar al Sol durante 15 minutos y habrá obtenido beneficios físicos importantes. Así podrá dar por finalizada la primera fase del proceso. Bastará un mantenimiento consistente en mirar al astro 5 minutos al día.
– A los seis meses habrá culminado la segunda fase: podrá observar los rayos solares durante media hora diaria. La mejoría se apreciará en el plano mental. Los miedos y los pensamientos negativos irán desapareciendo.
– A los nueve meses habrá completado todo el proceso: podrá mirar al Sol durante 45 minutos. Es el máximo tiempo recomendable. Apreciará una mejoría en el plano espiritual.
– Transcurridos los nueve meses, tendrá que reducir la práctica a 15 minutos diarios durante un año. Con esto se consigue comer menos y reducir las respiraciones por minuto. La salud mejora.
– Procure llevar a cabo esta técnica descalzo y sobre suelo natural, es decir, tierra (jardín, parque, playa, monte…). No se recomienda pisar la hierba.
– Si tiene que abandonar la práctica durante un tiempo, cuando la reanude prosiga en el punto en el que la dejó, ya que el nivel de frecuencia vibratoria alcanzado no se pierde.
– Nunca fuerce la vista y abandone la práctica si siente dolor de cabeza.

Este último asegura que las pruebas científicas que le han realizado muestran que su glándula pineal es comparable a la de un joven de veinte años a pesar de tener casi setenta. Al igual que los otros gurús citados, Hira dice que únicamente se alimenta del Sol y de líquidos: “He demostrado en dos ocasiones que es posible vivir sin comer. Entre 1995 y 1996 varios doctores del colegio médico de Kerala [India] me observaron durante 211 días y constataron que solo bebí agua. Asimismo, entre los años 2000 y 2001 un equipo internacional de 21 médicos me mantuvo bajo control a lo largo de 411 días en Ahmadabad [India] y verificó que solo había ingerido agua”.

MILES DE SEGUIDORES

Aunque la práctica de mirar al Sol para recargar el cuerpo de energía está recogida en numerosas tradiciones religiosas, son los hindúes quienes más valor le han concedido y los que la han sistematizado. Sus divulgadores explican que en las antiguas escrituras y en la clasificación de los distintos tipos de yoga se habla del yoga Surya o yoga solar –también llamado “curación por el Sol” y “mirar al Sol”–, pero no es fácil confirmar la veracidad de tales afirmaciones (ver recuadro en pág. 49). En los tratados de yoga que describen los diversos tipos de esta disciplina no se menciona esta variante, si bien es cierto que en el Hatha yoga figura un ejercicio clásico de calentamiento denominado “saludo al Sol” (Suryanamaskara), con diversas posiciones de agradecimiento al Astro Rey para recibir supuestamente la energía del macrocosmos. Ahora bien, la práctica de este yoga solar es diferente, a pesar de que Hira Ratan Manek ha explicado que tras investigar en varias culturas descubrió que el auténtico “saludo al Sol” consiste en “mirar al astro”: “Investigué prácticas egipcias relacionadas con el dios Ra, estudié tradiciones de México y Perú y conocí el Día del Saludo al Sol boliviano. Me llevó tres años establecer mi propio protocolo”. Dicho rito prescribe mirar al astro directamente al amanecer o al atardecer manteniendo el corazón abierto. Primero solo unos segundos al día y luego, a lo largo de nueve meses, se va aumentando la exposición de forma progresiva hasta llegar a los 45 min. “Es una forma segura que cualquier persona puede practicar para obtener el máximo beneficio en su relación con el Sol. Es esencial realizar el proceso sin prisas. Debe hacerse con calma y regularidad”, explica Hira.

BENEFICIOS Y PROBLEMAS

A primera vista, los consejos de este gurú parecen sensatos; sin embargo, en la cultura actual, donde existe la idea de que el mero hecho de tomar el Sol sin cremas protectoras es extremadamente peligroso, una práctica como la citada parece un verdadero desatino. Algo que a los incautos y atrevidos que la realicen solo puede acarrearles ceguera y todos los males imaginables para la salud de sus ojos… Una opinión que, obviamente, no comparten los defensores del yoga solar. En la actualidad existen numerosos centros de curación solar en todo el mundo cuyos miembros son seguidores de la enseñanza de los citados maestros. Aunque afirman ser “independientes”, algunos críticos alegan que para muchos de ellos es una religión y que hacen afirmaciones demasiado radicales e infundadas sobre los beneficios de su práctica. Lo cierto es que no existen las suficientes pruebas científicas que avalen que estas sirvan para todo el mundo, como la de que quienes practiquen el yoga solar podrán prescindir de la comida. Pese a que un limitado número de personas asegura haber experimentado cierta mejoría en algunos trastornos, otras muchas han transmitido sus quejas al respecto en foros internacionales de opinión, como el del científico y asesor espiritual Vinny Pinto.

Después de practicar celosamente las técnicas divulgadas por los maestros y haber alcanzado el número de minutos prescrito, muchas de estas personas no han experimentado ni efectos espectaculares o ni curaciones de ninguna clase. Y eso sin contar los practicantes que declaran haber sufrido daños oculares leves tras haberse hecho pruebas con modernas técnicas fluoroscópicas. En Occidente esta moda empezó a extenderse en el año 2002, cuando Hira Ratan Manek comenzó a impartir conferencias en Estados Unidos. Un año después recorrió Canadá, varios países del Caribe y el Reino Unido para extender su método. Este fue divulgado por diversos medios de comunicación (prensa, radio y televisión), incluida la cadena BBC. Ahora esta terapia ha llegado también a España, donde Hira ha hecho una gira por todo el país para darla a conocer. La acogida que ha tenido en nuestro país ha sido espectacular. No obstante, a pesar de la aparente inocuidad y los extraordinarios beneficios que parece aportar esta práctica, conviene revisar críticamente los fundamentos de la misma. ¿Es tan positiva como sostienen sus defensores?

ÓRGANOS DE LA LUZ

Las propiedades benefactoras del Sol sobre la vida en el planeta Tierra son bien conocidas. Sin embargo, se ignora la importancia de la luz solar para mantener la vista sana: los ojos son los órganos de la luz. Han evolucionado a lo largo de millones de años bajo la influencia de los rayos y precisan recibir el espectro completo de la luz para mantenerse saludables. Investigaciones recientes confirman cada día más la importancia de tomar una cantidad moderada de Sol para evitar todo tipo de problemas de salud, desde trastornos cognitivos hasta el cáncer. En las últimas décadas se ha descubierto que la reducción de la producción de melatonina –aletargante– y el aumento de la producción de serotonina –reguladora del sistema nervioso– son más sensibles a la longitud de onda de la luz del Sol al amanecer (aproximadamente a los 40 minutos de la salida del astro). En el best seller mundial titulado Curación emocional, el doctor David Servan-Schreiber
demostró los beneficios de la luz en pacientes depresivos y con fibromialgia mediante la simulación de un amanecer natural. En efecto, muchas personas que sufren trastorno afectivo estacional experimentan una notable mejoría (su grado de fatiga y de depresión decrecen) cuando su cuerpo y su mente se reequilibran y se resincronizan a través de la luz de espectro completo. Para esto no solo hace falta recibir la cantidad adecuada de luz, sino también es necesario que sea de la calidad idónea.

“Tomar el Sol en los ojos con los párpados cerrados es una actividad sana y natural. Los animales lo hacen. No se trata de un ejercicio, es una actividad autocurativa”, explica Thomas R. Quackenbush en su libro Relearning to see (Reaprendiendo a ver). Al igual que otros seguidores de los métodos pioneros del oftalmólogo William H. Bates, descubridor de los principios y hábitos de la visión clara y natural, Quackenbush aconseja sentarse, exponerse al Sol con los ojos cerrados y mover la cabeza ligeramente de un lado a otro, permitiendo que sus rayos los alumbren directamente, mientras se piensa en algo agradable. Otra cuestión es mirar al Sol con los ojos abiertos, como aconsejan los seguidores del yoga solar, justo el tipo de práctica que muchos médicos –tanto orientales como occidentales– aseguran que puede llegar a causar ceguera y daños oculares irreversibles. ¿Qué les puede suceder entonces a los que llevan a cabo este tipo de yoga durante mucho tiempo? ¿A qué se exponen?

RECOMENDACIONES

El maestro sufí pakistaní Khwaja Shamsuddin Azeemi recomienda mirar al Sol para mejorar los trastornos oculares, la concentración mental y el bienestar general, pero alerta de que solo debe hacerse durante los primeros minutos después del amanecer, cuando el astro es de color rojizo-anaranjado. Los principiantes no deben practicarlo más de un minuto al día durante seis meses. En cualquier caso, desaconseja hacerlo durante períodos prolongados, ya que puede ocasionar problemas mentales. Por su parte, Vinny Pinto ha alertado críticamente sobre esta moda: “No es una práctica adecuada para la mayoría de la gente –dice–, sobre todo dada la dieta y el estilo de vida que prevalecen en los países occidentales”. Sin pretender disuadir a nadie de que practique el yoga solar, Pinto deja claro que “si
se realiza fuera de la franja de la primera media hora después del amanecer o antes de la última media hora anterior al atardecer puede resultar peligroso”. E insiste en que no debe llevarse a cabo nunca entre las diez de la mañana y las tres y media de la tarde. Esto es aplicable igualmente a los eclipses de Sol, algo constatado repetidamente por los oftalmólogos de todo el mundo. Muchas personas que han descubierto esta técnica a través de Internet han comentado en los foros que les cuesta comprender cómo puede haber tanta gente interesada en prácticas tan descabelladas como el yoga solar. Sin embargo, otras hablan de las maravillosas experiencias que han tenido gracias a ella. Algunas cuentan que tan solo después de tres meses de práctica han conseguido equilibrar sus emociones y liberarse de sus fobias, su depresión, su ansiedad y sus miedos. Si se tiene en cuenta que la terapia a través de la luz mediante un amanecer simulado ha demostrado ser eficaz para aliviar bastantes trastornos médicos, ¿por qué no ha de funcionar el yoga solar si se practica con prudencia y responsabilidad? Los diversos grupos que lo hacen esperan impacientes que se lleven a cabo estudios científicos rigurosos que confirmen la eficacia y la inocuidad de mirar al Sol.

LAS TRECE FASES DEL YOGA SOLAR: Los beneficios de su práctica

El gurú Umasankar ha sistematizado trece fases, y sus correspondientes beneficios, en la práctica del yoga solar. Son las siguientes:
1. Conquista de todos los deseos materiales (sexualidad, ira, avaricia, estrechez mental, ego y celos, vergüenza, odio y miedo).
2. Desarrollo de la energía divina.
3. Descubrimiento del alma (atma darshan).
4. Iluminación (samadhi).
5. Dominio del hambre.
6. Control de la sed.
7. Dominio de las enfermedades.
8. Acomodación de la mente a todas las situaciones (paramahansa).
9. No tener enemigos, ya que todos se convertirán en amigos (incluidos los animales).
10. Longevidad.
11. Igualdad vibratoria del cuerpo con la Tierra.
12. Igualdad vibratoria del cuerpo con el Sol.
13. Igualdad vibratoria del cuerpo con el Universo.

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